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!Abre los Ojos!

¡Abre los Ojos!

 

Hoy es una mañana soleada y azul con trazos de nubes fugaces y alargadas en el horizonte. Parece infinito de posibilidades y pienso de todo, especialmente absorbido por sueños y deseos que me abstraen de la calle que piso y el edificio en semi ruinas qué paso al caminar.

Me dije: “Abre los ojos.”

Al ver que un auto ruidoso se me aproxima e interrumpe mi encuentro con el magnífico paraíso azul y dorado dentro de mi.

No puedo evitar sonreírme, viendo el auto alejarse y mis sueños retomando mi caminar.

Me asombro con la hermosa visión que permanece clavada en mis ojos.

Más allá de la mera vista, trasciendo con los lentes del espíritu abierto a todo mas allá de lo concreto frente a mí.

Así, me lleno de fresco aire, cálido sol y hasta percibo el aroma del mar  que aunque lejos en millas está muy cerca y todo esto es posible porque abrí mis ojos y los mantengo bien abiertos.

Ahora, empiezo a sentir el frescor de otros sitios lejanos como Madrid, Jamaica y hasta Australia se hace presente con su transitar de canguros y gente cerca del Océano Pacífico.

 

Soy capaz de contemplar la gente que tanto quiero y la siento a ella, mi mujer tomándome de la mano, está mañana en la cama, al amanecer.

Y siento la presencia de mis viejos  amigos lejos de mi.

Las distancias ya no importan porque hoy, abriendo los ojos, los tengo conmigo.

 

Vuelvo a tomar una mirada al cielo azul e iluminado, lo saludo y aprecio mi vida hermosa, ahora que aprendí a abrirle los ojos, del alma.

 

Jorge Troncone O.

 

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Inmortal(es)

Inmortal(es)

 

Hoy en una cafetería durante la media tarde, no pude evitar observar una familia, Estaba el padre comiéndose un sándwich en silencio.

La madre, una mujer robusta y alta, de unos 48 años con un vestido de verano de esos arrugados y frescos.

Ella estaba conversando con sus dos niñas de  unos 12 y 9 años.

De repente noté un silencio absoluto y vi que la madre, se quedó callada, mirando al infinito.

Sentí un dolor en su mirada al vacío y me conecté con esta extraña mujer en ese preciso instante.

Luego, ella volvió de sí, y respondió a las repetidas preguntas y quejas de su hija pre-adolecente.

La chica le respondió con fuerza y el padre no hizo nada al respecto.

Yo reaccioné con malestar, ya que su molestia era la mía.

Sentí en silencio su breve mirada. Vi en sus ojos azules profundos una larga historia de sufrimiento, valentía,

pasión y lucha por la vida. Comprendí el por qué de su fuerte presencia en la vida.

 

De repente, caí en cuenta que esta señora y su familia nunca más los volvería a ver.  Me dió pena la dureza de la realidad ya que experimentaba una conexión cercana. Y hasta sentí que la extrañaría a ella.

Supe que podría darse un re-encuentro pero no sería igual porque estaríamos en otra atmósfera o momento de vida.

 

Entonces pensé que nuestro encuentro en este instante solo podría sobrevivir el olvido con una foto o escritura.

Me aterrorizó que se disolviera en el tiempo en cuestión de segundos o minutos, con el paso del viento y las nubes.

 

Me consolé al percatarme que escribiendo sobre estos momentos evitó su muerte.

Descubro que escribiendo hago estos momentos de personas y esquinas con sus sentimientos y sueños, inmortales.

 

Al escribir, los sello en la memoria sin olvido posible. Y eso es hermoso.

Por eso, escribo como un loco, sobre este encuentro lleno de significado amplio y profundo.

Y quién lo lea, sienta lo que sentimos hoy, estos dos seres, en el medio de una tarde cualquiera.

Ahora inmortales.

 

Jorge Troncone O.

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Sin Ella, La Vida

Sin Ella, la Vida:

 

Te despiertas un lunes cualquiera con esa nerviosidad con respiración corta y acelerada. Pensamientos de todo y nada. Especialmente, de nada bueno o positivo. Creando dudas, miedos y angustias.

Empezando por el miedo a estar enfermo y no llegar a tu próximo cumpleaños o que te deje de querer tu hermosa e inteligente mujer.

O aún más intolerable, la idea que se enferme y muera y te deje absolutamente solo, en este mundo que sin ella está muerto.

Y miras alrededor para intentar desesperadamente captar un rayo de luz que te ilumine esas pupilas entenebrecidas por la angustia.

Y te detienes de sopetón, le pegas a la pared, te rompes la mano., Te abofeteas, una y otra vez, para ver si ales de este asqueroso estupor en tus miserias.

Y ahí, ahogándote en ti mismo, descubres que has dejado de respirar y estás realmente muriendo.

Pero de repente, oyes su voz y reaccionas, cual niño a la presencia de su madre pero no es ella. Sino, tu ángel, tu salvadora, tu chance a seguir vivo.

Logras respirar de nuevo como si salieras a la superficie desde un profundo océano. Y sonríes  apreciando el calor del sol en la cara y la frescura del viento con sonidos de pájaros.

Y te das cuenta que no habías denotado la vida aun rodeado de ella.

Ahora de cuerpo presente en la cama te mira y te pregunta:

Cómo dormistes ?

Tú le dices que bien pero ella se te queda mirando hondamente y te descubre ese escudo de fuerza falsa. Se te acerca y te abraza dándote un tiernísimo beso tibio en la boca.

Y sientes cómo su abrazo libera toda pesadez espiritual. Cómo si una niebla pestilente se  evaporara y  olor a flores envolvieran todo y tu alma reencontrará paz y armonía.

Ella de nuevo te da vida, y ahí, te detienes un milenario minuto y descubres que debes resucitar en ti mismo para estar con ella.

Pues es cuestión de tiempo que ella no pueda salvarte cada vez que te mueres o colapsadoas a la vida desde tus adentros. Y te acuerdas de la Beatriz, la amante de Dante Alighieri y sabes que debes bajar hasta tu infierno para rescatarte, si quieres vivir y así, estar con tu Beatriz.

Pero descubres que la Magia de su hermosa presencia en ti, dándote la vida y pasión.

Es una reflexión de lo qué tanto ansías y depósitas en ella.

Y así la profanas y la dañas con tu torpe abrazo de ahogado desesperado por salir a flote.

Es ahí que declaras:

“ No es mi salvavidas, no puede serlo. Ella es objeto de Amor, No de Salvación.”

Descubres entonces, ahí solo, casi sonámbulo pero con sosiego y felicidad entremezclada, la esencia de tu problema:

Que muero cada vez que no vivo, y no vivo por miedo a la muerte que es indetenible y final.

Por lo tanto, existo y vibro cada segundo abrazando lo que la vida me ofrece.

Y ella es mi mejor ofrenda por la vida.

Con ella venzo la muerte y vivo a plenitud sin que importe el timpo.

Ella es la vida.

 

Jorge Troncone O.

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Mundos

Mundos:

 

Todo depende de tus más increíbles sueños. Esos llenos de ilusión por lo imposible.

Desde las estrellas o tal vez, como parte de ellas, en su fantástica luz multicolor.

Dónde la energía y la masa se confunden sin aparente control, ni razón posible.

No dejándome otra alternativa que dejarme llevar con su energía pura, a dimensiones de existencia nunca vistas.

Así, caminando en el espacio, sin arriba ni abajo, hipnotizado en serenidad sublime.

Dónde mi centro es mi palpitante corazón y mi destino, el amor por el Universo, que me nutre y llena de su espíritu.

Más allá de lo conocido y más allá de toda posible visión. Descubriendo que soy inmortal con mis sueños llenos de pasión y amor por ti. Ellos, me proyectan puro, lumínico y cálido.

Así, la muerte será tan distante que cuando ocurra, cual supernova, ya  seré parte de otra estrella.

Siendo siempre lo que mis sueños determinen, porque con ellos, es cuando existo.

Si alguna vez, dejo de soñar será cuando sienta el paso de los instantes y me esclavice al duro y frío cemento. Dónde desesperado, siento venir la muerte.

Por eso, sueño todo lo que pueda y termino viéndome como un anciano caminando en el parque de estrellas.

Lleno de recuerdos y riéndome de mí mismo.

De repente, sueño con ella y su amor de siempre. Y veo cómo se materializa a mi lado. Tomándome de la mano, juntos disfrutamos el espectáculo galáctico.

Y con los sueños, nos vamos a otras sendas, a otras ilusiones, a otras vidas, y definitivamente, a otros mundos.

 

Jorge Troncone O.

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Mister Sólo

 Mister Sólo

 

Ahí lo vi, un hombre en sus setenta y tantos años. Alto y delegado, sencillamente vestido con camisa limpia y arreglado.

Sus gestos agradables, llenos de respeto y gracia.Trataba con suma delicadeza a la cajera de la inmensa y higiénicamente fría tienda por departamentos.

Él, había comprado exactamente 5 cosas que parecía la combinación exacta para el almuerzo y la cena de hoy.

Lo vi como observaba con ojos de paz a la cajera, quién lo trataba amablemente, pero repetitiva, cual robot.

De repente, me miró un segundo eterno, esperando por mi turno a pagar, y me dijo sin palabra alguna, con esos ojos profundos: «estoy miserablemente sólo. Ayúdame, por favor!»

Yo sentí una presión en el pecho, sentí su dolor como si fuese el mío.

Lo miré, y le dije, igualmente sin palabra alguna:

«Dime, ¿cómo quieres que te ayude?»

Él pregunto: «no sé, solo háblame con sinceridad como mi hijo solía hacerlo antes de morir junto a mi esposa. Ese día lluvioso y espantoso, donde mi alma se ahogó en el canal con ellos.»

Yo, me le acerqué, y en silencio a voces, lo

abrasé, frente a la cajera que lloró sin saber por qué. O quizás, sabiendo que el buen hombre sufría como ella, su soledad.  Ella estaba lejos de su tierra en el Sur del Sur, allá en la Patagonia.

Lloramos y reímos juntos, nos dijimos nuestros nombres y acordamos tomarnos un café un rato después.

Desde ese momento, sin planearlo, nos hicimos amigos inseparables.

Y la parte más increíble de todo fue, que aprendimos a dejarnos llevar, sin miedo, por nuestra intuición y deseos de conexión con los otros.

Descubrí que los ojos son verdaderamente, la ventana del espíritu en los humanos.

Lo qué pasa es que la cerramos por miedo a nosotros mismos, que es el más devastador de todos..

Por eso, somos terroristas sin armas sangrientas. Nos alienamos y aterrorizamos por dentro, sin piedad.

Y nos convertimos en meros cuerpos en movimiento, vacíos, sin razón ni pasión.

Nos desgarramos así, cada día que negamos la luz de la vida, en nosotros y sin los otros.

Pero hoy juntos, hemos descubierto que existimos el uno con el otro, unidos con el Universo infinito.

Ese día, tres extraños, descubrimos en esa tienda gris, que nunca, nunca más seríamos seres solitarios.

¡Y nunca más lo fuimos!

 

Jorge Troncone O.

 

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Imagino, ergo Vivo.

Imagino, ergo Vivo 

(Sin imaginación, no puedo vivir)

 

Eso es lo que siento y pienso al levantarme de la cama.

Me imagino cada momento esperando a la vuelta de cada esquina. O tal vez, después de cada suspiro, imaginando colores y olores, caras con sonrisas y llantos, con sufrimiento y deseos llenos  de abrazos y besos.

Lo que si es seguro, es que nada es seguro en este mundo.

Aún así, sigo respirando con esa obsesión constante de imaginarme el mundo a mi alrededor, y transformarlo con toda la intención de hacerlo llevadero, interesante y hasta excitante.

El problema es que al imaginármelo, reconozco su existencia de hecho y me distanció de mi amor.

Esa hermosa mujer que veo acostada en la cama, mirándome, cuál musa de Amadeo Modigliani, en fondo rojo intenso y ocre imperial romano.

Donde sus curvara sinuosas y ojos me embrujan e hipnotizan, me secuestran y me adhieren a su ser con la intimidad más pura y eterna. Ella me aterriza al mundo sin necesidad de imaginármelo.

Pero así, consigo lo que siempre deseo, su beso eterno, descansando en sus brazos en paz y sosiego.

Y después de un rato, empiezo a imaginarme el día, porque ella quién es mi mundo en piel y latido, se va a trabajar y me desea un buen día, sin ella.

Por eso, necesito mi imaginación para sobrevivir hasta nuestro reencuentro, que ya recreo con sumo placer y ansia.

 

Jorge Troncone O.

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Café con Beso

Café con Beso:

 

Es de una mujer madura, linda que aparenta ser más joven. Cada mañana, disfruta sobremanera, alrededor de la taza de café elegantemente preparada por su querido esposo.

Ella nunca se lo dicho, pero ese café es como un beso cariñoso que toma muy lentamente, sorbo a sorbo.

Cuando saborea el café, se enciende su imaginación y deseos más íntimos.

No se los participa o comparte con su adorado esposo porque ha cambiado mucho.  Y ya no lo siente cercano como antes.

Él era una víctima de la depresión e inconcluso duelo de su padre. Muerto trágicamente de un Cancer fulminare y devastador.

Esto lo lleno de rabia y miedo entremezclados causando un hondo distanciamiento de nuestra querida heroina.

Volviendo a la experiencia de amor a través del café ella se entretiene a voluntad de cuando y cuanto tomar cual beso suave y leve o ardoroso y profundo. Ella ejercita están relación de amor cada mañana con el café.

Un día su esposo estuvo muy enfermo y no pudo hacerle el cafe lo cual ya había pasado antes y no era mayor problema.

Ella solo le pedía a el que se lo ocurra en la medida de lo posible apenas se mejorara. Él así lo hacía.

Sin embargo, el estuvo enfermo varios días sin poderle hacer el ansiado café.

Ella se fue a una mañana a una cafetería nueva en camino al trabajo y pidió un café Mocha con doble shot de café expreso. Lo pago y se fue al auto y no lo bebió hasta llegar al trabajo dado el terrible tráfico y lluvia.

Al tomar un sorbo de este café sintió exactamente lo que experimentaba cuando bebía el café en casa.

No lo podía creer, y hasta se molestó de tal hecho porque lo tomó como una infidelidad y ahí no pudo evitar su tendencia obsesiva a darle excesiva importancia a todo y conseguirle significado profundo a todo como si se tratara de una tesis de grado.

Se angustio tanto que dejó de tomarse el café y hasta le dieron nauseas ese día en la oficina y pasó mucho trabajo terminando su turno.

Salió disparada de la oficina y manejo x como una lo a hasta llegar a la casa y ver a su esposo tranquilamente viendo TV todavía enfeipaso y débil.

Ella se le hecho encima,o abrazo y beso aún después de decirle que no lo haría hasta que se curara de la peste que tenía ya demasiado tiempo.

Es como si hubiera tenido un love affaire y lo hubiera engañado.

Ahí, descubrió que necesitaba contarle sus secretos, esos que revivía cada vez que tomaba su café.

Y le confesó sus angustias con el café y sus secretos a través de él. Y su sentimiento de culpa por guardarles sus secretos a este el hombre que a pesar de todas sus limitaciones y defectos la adoraba como a la lun y el sol.

Ella lloró de emoción al darse cuenta que el café era solo el placebo que le disparaba sus emociones y desde este día había descubierto que no lo necesitaba nunca más. Y que podía disfrutar el café como lo que era, una bebida caliente en la mañana.

 

Pero todo lo demás era su razón y amor, ahora libres a su albedrío y goce.

 

Jorge Troncone O.

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Juntos, somos un Exito

Juntos, Somos Un Éxito!

 

Es increíble no darse cuenta lo simple que sería si supiéramos la gran verdad de la Naturaleza Humana.

Estar juntos, en respeto de nuestros espacios y tiempos.

En sensibilidad a nuestros credos y dudas.

En apertura honesta de nuestras conciencias hacia y con los otros seres humanos.

Donde las diferencias de pigmentación de piel, y rasgos físicos y/o etnicos no signifiquen absolutamente nada más que diferencia de gustos por el café o como te gustan los huecos fritos.

Y que tengamos el conocimiento de escuela y casa que la humanidad se desarrolló más que por competencia, guerra y genocidio por la capacidad y necesidad de comunicación y acuerdo.

Que ha sido así, como logramos emigrar y construir desde técnicas de caza y pescas, luego agricultural e industria con éxito y progreso para la gran mayoría.

Y crear la ciencia y tecnologías que nos llevan a las estrellas y a un futuro tal vez, infinito si entendemos que la mutualidad y respeto entre humanos es el arma de progreso y éxito.

Pero tristemente veo cómo la paranoica individualidad y narcisismo beligerante con el que muchos se  arman con la concepción que no son como los otros. No hay semejanza. Son diferentes.

Luego, que son mejores que los otros y finalmente, acuso-a esos otros-de sus fracasos o limitaciones y así, justifican su persecución y exclusión.

Para así, “liberarse de su presencia e injusto lastre.”

Ya deshumanizados, los convierten en bestias peligrosas o retardadas que deberían estar lejos de mi o sencillamente desaparecer.

Y finalmente, proceder a su eliminación.

Es así, como hemos regresado a tantos momentos de horror y terror que vomito y desmayo. Porque no puedo aceptar el triunfo del narcisismo beligerante que termina en lo mismo: muerte y destrucción para todos.

Pero hoy, veo a este par de mujeres maduras, claramente de culturas y orígenes distintos. Aquí, en esta cafetería,

estudiando Álgebra.

Veo cómo una ayuda a la otra, se sonríen, se entienden y se tratan con el sublime respeto y cariño humanos.

Ese que nos lleva a siempre lo mismo, el éxito mutuo. Este proyecta a todos a su alrededor en esa praxis de ayuda y trabajo con otros.

Como causa-efecto u ondas en el agua. Mis acciones tiene efecto en otros aunque no las perciba.

Es un hecho de física pura.

Cómo estás dos hermosas mujeres frente a mí, este hermoso día donde sonrío al verlas y saludo a la humanidad.

Si, apenas a cuatro días después de un masacre el día de San Valentín aquí en una escuela cercana de Florida.

Un pobre enfermo y alienado por la comunidad y sociedad entera.

Pero armado hasta los dientes por esa misma sociedad que ofrece fácilmente armas, en vez de abrazo y comprensión.

Es esta sociedad que nos da todo lo bueno y todo lo malo. Pero la sociedad somos todos nosotros.

Y si nos obstinamos en vernos separados. Ya no somos una sociedad, somos  sólo millones de meros cuerpos deambulando un espacio y tiempo.

Cada vez más indiferentes y anónimos, fracasando en sentirnos parte del otro.

Y solo enfrascado en Mi auto imagen.

Dónde ya no existe Nosotros, solo Yo.

Millones de Solo Yo, terminando donde hemos terminado antes, en la auto-destrucción.

Debemos recapacitar y estar juntos o desaparecemos de la faz de la tierra.

Es solo cuestión de tiempo.

Yo hoy veo que hay muchos que están juntos y por eso no desfallezco y aún puedo sonreír y sentir que no estoy sólo y soy parte de muchos.

Y levanto mi taza de café y saludo a la humanidad unida, con un futuro exitoso!

 

Jorge Troncone O.

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La Intensa Mirada

La Intensa Mirada:

 

Ella era una mujer de unos 41 años, pero parece más joven por su cuidadoso cutis y manos. Es rubia de pelo largo y salvaje que no puede ocultar.

Estatura media, ojos azules intensos y piel blanca tersa y hermosa.

Su voz fuerte y clara, aunque sin abrumar el oído pero hace gran esfuerzo por controlarla porque sabe que posee una poderosa mirada, Y juntas, la hace intimidante y hasta icomoda.

Estoy de pasajero en este avion que siento minimo con su esbelta presencia.

Yo no sé cómo, pero experimento su poder vibrante, cuál radiación atomica.

Es su mirada intoxicante que me abruma y descontroladamente, me excita.

Ella mira con fineza de águila, como un depredador exquisito, esperando devorarte en el futuro inmediato, pero sin apuro.

Ella ve, absorbe y cuando te dice o pregunta algo, tú no puedes dejar de ser hipnotizado y le ruegas que te repita la pregunta. Y le respondes, torpemente algo muy breve.

Ella embriaga y succiona, y lo sabe.

Por eso esquiva la mirada para dejarte vivir y seguir con otro y hacer su trabajo de azafata en un avión lleno de presas.

Yo no puedo dejar de pensar en ella y preguntarme:

qué hace ella aquí?

Ella no pertenece a este negocio. Tal vez, cazando su proxinma victime de no se que intencion. Pero de seguro ejerciendo, posesion total.

Este avion es muy pequeño para semejante Leoparda.

Ella pertenece a ambientes de extremas condiciones donde su ser se impone, expresa y desarrolla libremente en las sabanas y selvas.

Aqui, su presencia está a punto de explotar frente a mi.

Yo la siento, con toda su magnífica intensidad.

Por lo visto, soy el único que ha captado su voraz presencia. Porque dificilmente puedo controlarme y no veo a nadie reaccionando a ella como yo.

Y me pregunto:

¿Seré yo quien siento lo que siento y ella es solo un reflejo de mis adentros turbios?

¿O ella es realmente, ella?

Eso es algo que no sabré hasta qué hable a solas y le pregunté sobre su ser y su vida.

Y tal vez, sabré si percibe lo que siento de ella y por ella.

Solo así, podré descubrir o confirmar la verdad sobre esta conexión o quizas sólo sobre mi.

Necesito descubrir si tenemos algo en común o absolutamente, nada.

Y que aquí soy solo otro pasajero, un número de asiento.

Y que lo que siento es solo un espejismo en mi.

Sea lo que sea, pensé que nunca lo sabría ya que aterrizamos, la gente llenó los pasillos y salimos.

En la puerta del avión, apenas tuve tiempo para darle las gracias.

Ella apenas me dirigió la mirada pero me guiño el ojo y con su cabeza hizo el gesto del si.

Ahí supe que su mirada y la mía habían hecho contacto real, solo entre nosotros, en secreto.

Y más nunca la vi en persona, pero no hizo falta. Su ser se quedó conmigo, como un virus creciente el resto de mi vida.

Y a veces sueño y veo a través de sus ojos y ella sin decir nada, me dice todo.

En constantes encuentros secretos.

Y todo, por esa intensa mirada!

 

Jorge Troncone O.

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Resiste!

Resiste!

 

No puedes rendirte porque si lo haces, sientes que mueres o te disuelves en el estrepitoso  y profundo vacío del abandono de este violento mundo. Dónde, si te mueres o evaporas, nadie sabrá que exististes o importastes.

Y no habrá una lágrima por ti,ni una rabia por ti, ni una pregunta por ti.

Desaparecerás de la faz de la tierra, sin ton ni son y la nada de la nada se impondrá.

Lo más horrible será presenciar tu propia desaparición. Desvaneciéndote lentamente como un espejismo, hasta que solo quede el horizonte distante sin ti. Y no pertenezcas a este o ningún mundo.

Y es por este terror intolerable que rehusas detenerte.  Y resistes desesperadamente sin descanso posible, ni ayuda o soporte de nadie ni nada. Solo tú resistes este mundo inmisericorde.

Respirando hondo, caminando con fuertes pasos, hablando alto y si es necesario, gritarndo y gesticulando con desgarro hasta que te salga sangre por los oídos, hacerte sentir.

Aunque sea un instante, a través de los ojos y miradas de otros, constatar que existes.

Hoy, has logrado no desaparecer.

Hoy has triunfado sobre tu terror al vacío, a la nada, a la inexistencia.

Hoy estás presente  y el Mundo se ha percatado de ti, aunque sea sólo hoy.

Y quién diablos realmente sabe si tendremos mañana!

Hoy es todo lo que tenemos. Y hoy estás aquí en el mundo.

Así que, disfrútalo, porque hoy has triunfado,

Con tu admirable resistencia!

 

 

Jorge Troncone O.