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Café con Beso

Café con Beso:

 

Es de una mujer madura, linda que aparenta ser más joven. Cada mañana, disfruta sobremanera, alrededor de la taza de café elegantemente preparada por su querido esposo.

Ella nunca se lo dicho, pero ese café es como un beso cariñoso que toma muy lentamente, sorbo a sorbo.

Cuando saborea el café, se enciende su imaginación y deseos más íntimos.

No se los participa o comparte con su adorado esposo porque ha cambiado mucho.  Y ya no lo siente cercano como antes.

Él era una víctima de la depresión e inconcluso duelo de su padre. Muerto trágicamente de un Cancer fulminare y devastador.

Esto lo lleno de rabia y miedo entremezclados causando un hondo distanciamiento de nuestra querida heroina.

Volviendo a la experiencia de amor a través del café ella se entretiene a voluntad de cuando y cuanto tomar cual beso suave y leve o ardoroso y profundo. Ella ejercita están relación de amor cada mañana con el café.

Un día su esposo estuvo muy enfermo y no pudo hacerle el cafe lo cual ya había pasado antes y no era mayor problema.

Ella solo le pedía a el que se lo ocurra en la medida de lo posible apenas se mejorara. Él así lo hacía.

Sin embargo, el estuvo enfermo varios días sin poderle hacer el ansiado café.

Ella se fue a una mañana a una cafetería nueva en camino al trabajo y pidió un café Mocha con doble shot de café expreso. Lo pago y se fue al auto y no lo bebió hasta llegar al trabajo dado el terrible tráfico y lluvia.

Al tomar un sorbo de este café sintió exactamente lo que experimentaba cuando bebía el café en casa.

No lo podía creer, y hasta se molestó de tal hecho porque lo tomó como una infidelidad y ahí no pudo evitar su tendencia obsesiva a darle excesiva importancia a todo y conseguirle significado profundo a todo como si se tratara de una tesis de grado.

Se angustio tanto que dejó de tomarse el café y hasta le dieron nauseas ese día en la oficina y pasó mucho trabajo terminando su turno.

Salió disparada de la oficina y manejo x como una lo a hasta llegar a la casa y ver a su esposo tranquilamente viendo TV todavía enfeipaso y débil.

Ella se le hecho encima,o abrazo y beso aún después de decirle que no lo haría hasta que se curara de la peste que tenía ya demasiado tiempo.

Es como si hubiera tenido un love affaire y lo hubiera engañado.

Ahí, descubrió que necesitaba contarle sus secretos, esos que revivía cada vez que tomaba su café.

Y le confesó sus angustias con el café y sus secretos a través de él. Y su sentimiento de culpa por guardarles sus secretos a este el hombre que a pesar de todas sus limitaciones y defectos la adoraba como a la lun y el sol.

Ella lloró de emoción al darse cuenta que el café era solo el placebo que le disparaba sus emociones y desde este día había descubierto que no lo necesitaba nunca más. Y que podía disfrutar el café como lo que era, una bebida caliente en la mañana.

 

Pero todo lo demás era su razón y amor, ahora libres a su albedrío y goce.

 

Jorge Troncone O.

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