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La Intensa Mirada

La Intensa Mirada:

 

Ella era una mujer de unos 41 años, pero parece más joven por su cuidadoso cutis y manos. Es rubia de pelo largo y salvaje que no puede ocultar.

Estatura media, ojos azules intensos y piel blanca tersa y hermosa.

Su voz fuerte y clara, aunque sin abrumar el oído pero hace gran esfuerzo por controlarla porque sabe que posee una poderosa mirada, Y juntas, la hace intimidante y hasta icomoda.

Estoy de pasajero en este avion que siento minimo con su esbelta presencia.

Yo no sé cómo, pero experimento su poder vibrante, cuál radiación atomica.

Es su mirada intoxicante que me abruma y descontroladamente, me excita.

Ella mira con fineza de águila, como un depredador exquisito, esperando devorarte en el futuro inmediato, pero sin apuro.

Ella ve, absorbe y cuando te dice o pregunta algo, tú no puedes dejar de ser hipnotizado y le ruegas que te repita la pregunta. Y le respondes, torpemente algo muy breve.

Ella embriaga y succiona, y lo sabe.

Por eso esquiva la mirada para dejarte vivir y seguir con otro y hacer su trabajo de azafata en un avión lleno de presas.

Yo no puedo dejar de pensar en ella y preguntarme:

qué hace ella aquí?

Ella no pertenece a este negocio. Tal vez, cazando su proxinma victime de no se que intencion. Pero de seguro ejerciendo, posesion total.

Este avion es muy pequeño para semejante Leoparda.

Ella pertenece a ambientes de extremas condiciones donde su ser se impone, expresa y desarrolla libremente en las sabanas y selvas.

Aqui, su presencia está a punto de explotar frente a mi.

Yo la siento, con toda su magnífica intensidad.

Por lo visto, soy el único que ha captado su voraz presencia. Porque dificilmente puedo controlarme y no veo a nadie reaccionando a ella como yo.

Y me pregunto:

¿Seré yo quien siento lo que siento y ella es solo un reflejo de mis adentros turbios?

¿O ella es realmente, ella?

Eso es algo que no sabré hasta qué hable a solas y le pregunté sobre su ser y su vida.

Y tal vez, sabré si percibe lo que siento de ella y por ella.

Solo así, podré descubrir o confirmar la verdad sobre esta conexión o quizas sólo sobre mi.

Necesito descubrir si tenemos algo en común o absolutamente, nada.

Y que aquí soy solo otro pasajero, un número de asiento.

Y que lo que siento es solo un espejismo en mi.

Sea lo que sea, pensé que nunca lo sabría ya que aterrizamos, la gente llenó los pasillos y salimos.

En la puerta del avión, apenas tuve tiempo para darle las gracias.

Ella apenas me dirigió la mirada pero me guiño el ojo y con su cabeza hizo el gesto del si.

Ahí supe que su mirada y la mía habían hecho contacto real, solo entre nosotros, en secreto.

Y más nunca la vi en persona, pero no hizo falta. Su ser se quedó conmigo, como un virus creciente el resto de mi vida.

Y a veces sueño y veo a través de sus ojos y ella sin decir nada, me dice todo.

En constantes encuentros secretos.

Y todo, por esa intensa mirada!

 

Jorge Troncone O.

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