Aturdido por el Ruido

Aturdido por tanto ruido, consigo al fin, algo de silencio, aún rodeado de ruido pero más callado, quizás solo murmurante ya que pulsé el botón del hastío a tanta soberbia que sufro del mundo y llevo por dentro.

Me hace temblar cual sismo perenne de infelicidades y tragedias repetidas clavadas en mis sienes y aterrorizado por las que anticipo a destruir lo que queda de mi. Viviendo en la falta con su inevitable angustia en la oscura noche, siempre exhausto.

En ese absoluta marasmo de sufrimiento, no aguanto más y grito hasta casi romperme la garganta.

Y así, al fin, apague el ruido de mis adentros, me deje llevar por el silencio que tanto ansío y descubrí su poder, ese que me protege de mis demonios y falsos profetas insistiendo por definir mi destino, a los que me rebelo, lo declaro mío y lo escribo yo callado y sereno.

Ahora en paz, contemplo la vida, a la que quiero con mi amor esquivo que reencuentro y abrazo, como un todo envolvente, vital y sublime.

Y así, te escribo y saludo, a ti, a todos y a todo… sin ruido, en silencio.

Jorge Troncone Osorio

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